jueves, 29 de agosto de 2013

Honestamente: no pido tanto.

No diré nada sobre mi edad, si soy hombre o mujer  ni a qué me dedico. Sólo voy a confesaros que mi vida es una mierda y que este blog nace de la necesidad de escupir al mundo esas verdades que tanto duelen y de las que no soy capaz de deshacerme de otra manera.

Triste pero cierto.

¿Cobardía la mía? Probablemente... La realidad es que, aún siendo consciente del engaño al que me someto, prefiero ver las palabras que a partir de ahora brotarán de mi teclado como una especie de terapia asistida por la libertad que ofrece el anonimato. Una libertad a medias, si, pero mayor que la que experimento en estos momentos.

Por contra, la desnudez tampoco será total porque, aunque pretenda llevar la honestidad por bandera, no será necesario mostrar un sólo centímetro de piel.

Tampoco pido más...

1 comentario:

  1. Buen comienzo. Más claro, imposible. Más sincero, difícil. Felicidades y buena suerte.
    Un amigo.

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